Jueves, 28 Febrero 2013 09:30

PROYECTO DE DECRETO QUE ADICIONA LA LEY ORGÁNICA DEL CONGRESO GENERAL DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS Featured

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De los Senadores Marcela Torres Peimbert, Javier Corral Jurado, Ernesto Ruffo Appel, Héctor Larios Córdova, Daniel Ávila Ruiz, Jorge Luis Preciado Rodríguez, Laura Angélica Rojas Hernández, Arely Gómez González, Alejandro Tello Cristerna, Roberto Armando Albores Gleason, Pablo Escudero Morales y Manuel Camacho Solís, la que contiene proyecto de decreto que adiciona la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos.CC. SECRETARIOS DE LA MESA DIRECTIVA DEL SENADO DE LA REPÚBLICA DEL H. CONGRESO DE LA UNIÓN P R E S E N T E S MARCELA TORRES PEIMBERT, JAVIER CORRAL JURADO, ERNESTO RUFFO APPEAL, HÉCTOR LARIOS CÓRDOVA, DANIEL ÁVILA RUIZ, JORGE LUIS PRECIADO RODRÍGUEZ LAURA ANGÉLICA ROJAS HERNÁNDEZ, ARELY GÓMEZ GONZÁLEZ, ALEJANDRO TELLO CRISTERNA, ROBERTO ARMANDO ALBORES GLEASON, PABLO ESCUDERO MORALES y MANUEL CAMACHO SOLÍS, Senadores de la República para la LXII Legislatura del Congreso de la Unión e integrantes de los Grupos Parlamentarios del Partido Acción Nacional, Partido Revolucionario Institucional, Partido Verde Ecologista de México y Partido de la Revolución Democrática, con fundamento en el artículo 71 fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; así como los artículos 8° numeral 1, fracción I, 164 numeral 1, 169, 171 y 172 del Reglamento del Senado de la República, sometemos a la consideración de esta Soberanía, la siguiente INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO QUE ADICIONA LA LEY ORGÁNICA DEL CONGRESO GENERAL DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS CON EL OBJETO DE ESTABLECER LAS NORMAS NECESARIAS PARA PROCESAR LA INICIATIVA CIUDADANA, al tenor de la siguiente:

Exposición de Motivos

El Poder Legislativo es un órgano del Estado en el cual confluyen todas las fuerzas políticas de un País, la pluralidad de un Estado democrático se encuentra representada con sus mayorías y minorías en el Congreso. En el Pleno de ambas Cámaras, todos tienen voz al igual que voto, es decir, el Congreso es el Poder más democrático del Estado. Sin embargo cifras del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados de abril de 2012, revelan que las Cámaras del Congreso de la Unión se encuentran, junto con los partidos políticos, en los dos últimos lugares de confianza ciudadana. El papel representativo y democrático del Congreso se encuentra en crisis, la ciudadanía no se siente representada por él, aunque su composición sea un reflejo la diversidad de opiniones políticas en la sociedad. No importa que el Congreso, en sus dos cámaras, tenga como principio ser un foro de deliberación sobre cuestiones trascendentales de interés público, los mexicanos vemos con desprecio a uno de los engranes fundamentales de la democracia mexicana. La reforma política en tema de iniciativa ciudadana en el sistema político mexicano crea elementos necesarios para que exista una versatilidad en la gobernanza democrática, donde se crean reglas claras para poder evitar conflictos,para la toma de decisiones dentro de las instituciones y de esta forma se mejoren las relaciones de cooperación entre el Poder Ejecutivo y Legislativo. Así como mejorar la transparencia, la rendición de cuentas y garantizar una mayor participación ciudadana. En este sentido, la reforma política puede afectar el desempeño y calidad de un régimen democrático. Este desempeño depende en gran parte de la capacidad de los representantes para promover diversas políticas públicas reflejando las preferencias del electorado, pero también depende de los instrumentos de participación política que los ciudadanos tienen para influir dentro del régimen político. En el anterior párrafo hablamos sobre dos pilares fundamentales: gobernabilidad y representación. En cuanto a la gobernabilidad no solo son necesarias decisiones oportunas y eficientes sino también que exista un apoyo por parte de la sociedad, donde la representación se encuentre en la pluralidad. Los políticos constantemente expresan su preocupación respecto a que la ciudadanía no participa lo suficiente en la política, sin embargo cuando se propone empoderarla a través de producir más y mejores medios de participación, la negación es rotunda, las instituciones políticas permanecen intocadas frente a una sociedad cambiante. A diferencia de las democracias en otros países, la mexicana es una democracia sui generis, sin referéndum, plebiscito, revocación del mandato y reelección legislativa, entre otros. El sistema político mexicano y las normas que lo rigen, mantuvieron al mínimo la participación de los ciudadanos en el debate y la agenda pública. No fue hasta hace poco que se introdujeron en el sistema jurídico mexicano algunas figuras de democracia directa, que en otros países tienen años de existir. En México se vivió una concentración de poder en un solo partido bajo un régimen presidencial, que reflejaba claramente la falta de una verdadera democratización. Este autoritarismo tenía claro que una ciudadanía aletargada era la materia prima idónea para mantenerse en el poder, por ello la oposición del partido hegemónico siempre fue reiterativa para no permitir la transición de una democracia meramente formal, a otra donde la ciudadanía fuera realmente participativa. El voto fue, durante mucho tiempo, el único medio de acceso de los ciudadanos a las decisiones trascendentales de este País. El sistema de partido hegemónico perpetuó la idea de que una democracia implica rapidez, y consentimiento total de la pluralidad, sin embargo sabemos de antemano que la pluralidad implica complejidad en las decisiones políticas, y que un total asentimiento de todos los actores políticos se puede interpretar como una imposición mayoritaria, lo cual resulta antidemocrático. Incluir a la ciudadanía a través de establecer figuras de innovación democrática fomenta una mayor comprensión de esta complejidad fortaleciendo, a largo plazo, la cultura democrática de la ciudadanía mexicana. Base constitucional de la iniciativa ciudadana Las iniciativas ciudadanas, en principio, reconocen a los ciudadanos el derecho de incitar leyes o decretos, cuando las mismas cuenten con el respaldo de por lo menos 0.13 % del padrón electoral nacional. La iniciativa legislativa popular o iniciativa popular, también conocida como iniciativa ciudadana es un mecanismo de democracia participativa; se refiere a la posibilidad amparada en la constitución, de que los ciudadanos puedan presentarlas, sin ser representantes populares en sus respectivos congresos; las mismas deberán estar avaladas por una cantidad de firmas para que puedan ser tomadas en cuenta por su respectiva cámara legislativa. Dichas iniciativas pueden versar sobre asuntos públicos, como puede ser una reforma de un estatuto o una ley, o incluso una reforma constitucional. Para tales efectos, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos contempla a la Iniciativa Ciudadana como un derecho, mismo que se encuentra contemplado en la fracción VII del artículo 35, que a la letra prevé: Artículo 35. Son derechos del ciudadano: VII. Iniciar leyes, en los términos y con los requisitos que señalen esta Constitución y la Ley del Congreso. El Instituto Federal Electoral tendrá las facultades que en esta materia le otorgue la Ley. A su vez, la fracción IV del artículo 71 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos contempla la posibilidad de que los ciudadanos, en un número equivalente al cero punto trece por ciento de la lista nominal de electores, puedan iniciar leyes, mismo que establece a la letra: Artículo 71. El derecho de iniciar leyes o decretos compete: IV. A los ciudadanos en un número equivalente, por lo menos, al cero punto trece por ciento de la lista nominal de electores, en los términos que señalen las leyes. Cabe señalar, que el Listado Nominal de Electores en la última elección presidencial (2012), registró la cantidad aproximada de 77´738,494 electores. De acuerdo a lo anterior, se requerirá por lo menos, de 1´010,600 firmas. En agosto de 2012, el entonces Presidente de la República, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, firmó el decreto a través del cual se introdujeron figuras de democracia directa, tales como: la iniciativa ciudadana, las candidaturas independientes y la consulta popular. Es necesario resaltar que estas herramientas están, desde entonces, sin reglamentar por parte del Congreso de la Unión. Esta inactividad resulta una grave omisión legislativa que de continuar podría violentar el nuevo derecho de los ciudadanos para acceder a la agenda legislativa a través de la facultad de poder iniciar leyes. Con esta reforma, de conformidad con la fracción IV, del artículo 71, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el derecho de iniciar leyes compete ahora también a los ciudadanos, en un número equivalente, por lo menos, al cero punto trece por ciento de la lista nominal de electores, asimismo el artículo 73, fracción XXIX, faculta al Congreso para legislar sobre la iniciativa ciudadana. Este nuevo derecho constitucional de los ciudadanos, como la facultad del Congreso para legislar sobre él, se incluyó en la reforma política promulgada el nueve de agosto de 2012, la cual constituye un hito en la historia de nuestro país y una gran oportunidad para el Poder Legislativo de acercarse a la ciudadanía. El nuevo texto constitucional constituye un mandato improrrogable para las Cámaras que conforman al Congreso de la Unión, en lo particular, respecto a la iniciativa ciudadana, resulta imperante modificar la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, así como los Reglamentos de las Cámaras, a fin de establecer las normas necesarias para hacer operativa esta nueva herramienta que posibilita a la ciudadanía introducir propuestas para reformar al sistema jurídico mexicano. Crear las reglas mínimas en la normatividad del Congreso, necesarias para hacer transitable la presentación, discusión, dictamen y aprobación de la iniciativa ciudadana, es una de las claves para trascender a una democracia de calidad en nuestro país. Consideraciones Doctrinarias de la Iniciativa Ciudadana Ahora bien, la doctrina reconoce dentro de sus diferentes clasificaciones a la Democracia Directa. La Democracia Directa,"Es una forma de gobierno en la cual la sociedad tiene participación continua en el ejercicio directo del poder”. En el campo de la democracia directa se señalan los siguientes conceptos relacionados: Participación: "En principio, significa tomar parte, convertirse uno mismo en parte de una organización que reúne a más de una sola persona. Pero también significa "compartir" algo con alguien o, por lo menos, hacer saber a otros alguna noticia. De modo que la participación es un acto social," por lo tanto: La participación política: "Es un conjunto de actos y actitudes, enfocados a influir de una forma más o menos indirecta, y legal sobre las decisiones del poder en el sistema político, con la clara intención de preservar o incidir en la estructura del sistema de intereses regularmente dominante”; por lo que la participación política y ciudadana comparten la misma definición general. Quienes gozan de derechos políticos son exclusivamente los ciudadanos, es decir, al expresar lo relativo a la participación ciudadana, nos referimos a la acción que realizan dichos sujetos, quienes son reconocidos como únicos entes capaces de participar y ejercer derechos políticos, concretando así su participación. Norberto Bobbio define a la democracia como: “un conjunto de reglas procedimentales para la toma de decisiones colectivas en el que está prevista y propiciada la más alta participación posible de los ciudadanos”, en ese sentido el Estado, y en particular el Poder Legislativo, tiene la responsabilidad de potenciar los principios democráticos, a través de establecer y desarrollar reglas procedimentales necesarias para que los ciudadanos participen de manera plena. El hecho de que el Senado de la República establezca las reglas procedimentales para que los ciudadanos participen en la elaboración y discusión de iniciativas es un hito en la historia de las instituciones de nuestro País. Según José Antonio Crespo la iniciativa popular es abrirle el campo de discusión y la aprobación de leyes y reglamentos a la ciudadanía, incorporando a la ciudadanía a los procesos formales con el objetivo de que sea incorporada a la agenda legislativa. Incluir a la ciudadanía directamente en la agenda legislativa fortalecerá la cultura política de nuestro país. Para esto, existen dos tipos de iniciativa ciudadana: la directa y la indirecta. La primera es la aprobación o rechazo de la iniciativa por parte de la ciudadanía a través de una consulta popular. La segunda consiste en presentar una iniciativa de ley a las Cámaras para que se apruebe, rechace o modifique. En países como Colombia se pueden presentar reformas constitucionales con la aprobación de la mitad del Congreso para que se presente a referéndum. En el caso de Uruguay permite que una propuesta de ley sea aprobada o rechazada, sin la necesidad de que pase por el Poder Legislativo. Establecer un procedimiento normativo para hacer operativa la reforma política en materia de iniciativa ciudadana, abrirá la Cámara de Senadores a todos aquellos que representa, a fin de que éstos sientan mayor inclusión, contacto y cercanía con una de las instituciones políticas más importantes del Estado mexicano. En general, todos los parlamentos a nivel mundial tienen la obligación de acercarse a quienes representan para así pasar de los grandes y cerrados foros de deliberación a los espacios abiertos donde no sólo las propuestas sino también el debate sean públicos. Es así como se constituye la democracia funcional, el cual incluye ciudadanos y el poder político que pueden ejercer en este sistema, diversos políticos legítimos e instituciones sanas y fuertes. Pero la calidad de la democracia se puede medir, de acuerdo con Leonardo Molino, por tres grandes esferas: procedimientos, contenido y resultados. Para ejercer el derecho a la iniciativa ciudadana es ineludible saber el origen y la cantidad de las firmas necesitan los ciudadanos para presentar la propuesta. En el caso de la Unión Europea se definen con números absolutos y depende de los países el número de firmas que se necesitan, sin embargo, en América Latina es con base a un cierto porcentaje del Padrón Electoral. En el caso de Guatemala solo se exigen 5,000 firmas, en contraposición, Argentina recolecta firmas que provenga de seis diferentes distritos y les exigen 1.5 por ciento de firmas. Muchas de las leyes secundarias de diversos países incluyen un apoyo por parte del Estado para la difusión, en el caso específico de Perú y Paraguay, existe un remuneración para patrocinar las iniciativas. A los ciudadanos de Perú se les brinda el apoyo siempre y cuando hayan reunido un número de firmas mínimas, en cambio, en el caso de Paraguay únicamente si se aprueba la iniciativa. Se considera que la normatividad referente a la iniciativa ciudadana debe ser instrumentada, en su parte más esencial, dentro de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos; cuestiones más especificas se deberán establecer en los reglamentos de cada Cámara que conforman al Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, lo anterior toda vez que la Ley Orgánica, es un ordenamiento cuya modificación le compete a ambas Cámaras, mientras que la modificación de los reglamentos es unicameral, constituiría un error no establecer las bases generales de la iniciativa ciudadana en la ley orgánica y sólo fijarlas dentro de un reglamento, pues esto debilitaría el derecho ciudadano constitucional de presentar iniciativa. Es necesario señalar que el numeral 2, del artículo 171, del Reglamento del Senado de la Republica establece que: “Las iniciativas que se refieren a modificaciones a la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos se presentan en forma separada de cualquier otra.” En virtud de lo anterior la reforma que modifica el Reglamento del Senado de la República se hace por separado, pero sustentada bajo la misma exposición de motivos, por tratarse del mismo tema. La iniciativa ciudadana en las Entidades Federativas Ahora bien, en México las iniciativas ciudadanas no son algo novedoso. En efecto, el sistema federal mexicano reconoce a la iniciativa popular en los Estados de; Aguascalientes, Colima, Durango, Michoacán, Puebla, Veracruz, Baja California, Chihuahua, Guanajuato, Morelos, Tabasco, Yucatán, Coahuila, Distrito Federal, Guerrero, Nayarit, Tamaulipas y Zacatecas. Por ejemplo, en dichas entidades, el número de firmas que deben avalar las iniciativas populares (ciudadanas), son los siguientes:
Entidad Ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral
Aguascalientes 1%
Baja California 500 ciudadanos
Chiapas 1.5%
Distrito Federal (Ciudad de México) 0.4%
Durango y Guanajuato 3%
Guerrero 0.2%
Jalisco 0.5%
Morelos 3%
Quintana Roo 2.5%
Sonora 1%
Tabasco 10%
Tamaulipas 1%
Veracruz 0.2%
Yucatán Entre el 0.3% al 2% dependiendo el tipo de iniciativa
Zacatecas Entre 100 a 500 ciudadanos dependiendo el tipo de iniciativa
Por otro lado, en el Distrito Federal, se reconoce el derecho de iniciativa popular en el artículo 46 fracción IV de su Estatuto de Gobierno del Distrito Federal, mismo que reza: ARTÍCULO 46.- El derecho de iniciar leyes y decretos ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal corresponde: IV. A través de la iniciativa popular, los ciudadanos del Distrito Federal podrán presentar a la Asamblea Legislativa, proyectos de leyes respecto de las materias de la competencia legislativa de la misma … En años recientes, se ha contemplado la posibilidad de implementar un mayor grado de participación de la sociedad en su conjunto, es decir de la ciudadanía en temas de interés nacional, a través de reformas al Marco Constitucional y legal. Como consecuencia de lo anterior, se estima que de esta manera, la población en su mayoría no seguirá delegando en su totalidad las funciones de decisión al gobierno, asumiendo paulatinamente la responsabilidad y el derecho de involucrase en tareas políticas, jurídicas y económicas cuyo único objetivo sea el beneficiar a nuestro país. Por ello, el principal objetivo de esta iniciativa es presentar una propuesta de reforma que instrumente a la iniciativa ciudadana, que desarrolle de la manera integral la reforma constitucional de merito con base en la experiencia política mexicana y la metodología existente en otros países. En dichas modificaciones constitucionales, se introdujo en el apartado de los derechos del ciudadano como ya se indicó, –adición de la fracción VII-, como prerrogativa fundamental de naturaleza política, -entro otras-, la consistente en iniciar leyes, en los términos que señalen la constitución y la Ley del Congreso. Sin embargo, el texto fundamental, solamente fijó las bases mínimas para su desarrollo y delegó al legislador ordinario la instrumentación de aquélla figura de participación ciudadana. La necesidad de elaborar a la brevedad las reformas que materialicen esa disposición fundamental, surge, precisamente de la naturaleza que se dio a la prerrogativa ciudadana indicada, pues se trata de un derecho humano. Es así, porque el constituyente incluyó aquélla como una forma de participación de los ciudadanos en los asuntos públicos de la nación y la colocó junto con la demás facultades activas que esas personas tienen garantizadas en la constitución, es decir, en todos los casos, se trata de derechos subjetivos públicos tutelados por el ordenamiento fundamental de la república. En ese tenor, la Convención Americana de Derechos Humanos (Pacto de San José), su apartado 23, titulado de los derechos políticos, reconoce tal, la facultad de participar en los asuntos públicos directamente –o a través de representantes-[1]. La iniciativa ciudadana, es una prerrogativa de naturaleza política, porque permite que los ciudadanos participen directa y activamente en los asuntos trascendentales de la nación mediante la propuesta de leyes o modificaciones y adiciones a las ya existentes. Así, es pertinente destacar que el artículo 1 del texto rector del orden jurídico mexicano, precisa, por un lado que, en los Estados Unidos Mexicanos, todas las personas gozarán de los derechos reconocidos en la Constitución y en los Tratados Internacionales en los que nuestro Estado sea parte, así como de las garantías que se estatuyan para su protección y, por otro, que todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. Entonces, al tratarse de un derecho fundamental, es que se propone que se lleve a cabo a la brevedad, el procedimiento legislativo que instrumente el ejercicio de esa prerrogativa humana brindada por el constituyente permanente a los ciudadanos de la República, de tal forma que, a su vez, el Congreso General cumpla con la obligación de respeto y promoción que como autoridad tiene al respecto.

Reforma a la Ley Orgánica del Congreso General de los EstadosUnidos Mexicanos

Dentro del cuerpo de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, se propone establecer lo más sustantivo respecto a la iniciativa ciudadana, será necesario adicionar un Titulo Quinto, denominado “De las reglas comunes a las Cámaras respecto a la iniciativa Ciudadana”, éste constará de un Capítulo único, el cual contendrá:
  • Qué se entiende por aval ciudadano, representante e Iniciativa Ciudadana;
  • Cuáles son las obligaciones de las Cámaras del Congreso respecto a la iniciativa ciudadana;
  • Término para emitir dictamen y modalidades de prorroga;
  • Facultad de las Cámaras para establecer medios de convalidación de las firmas que avalan la iniciativa ciudadana;
  • Establecimiento de un órgano de apoyo al ciudadano para la corrección técnica y formal de las iniciativas que pretendan presentar.
  • Resulta necesario distinguir, dentro de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, entre aval ciudadano, y representante de iniciativa ciudadana, lo anterior con el objeto de diferenciar entre el ciudadano que firma para que la iniciativa pueda cumplir con el requisito de procedencia del cual se habla en la fracción IV del artículo 71 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y el representante (que puede ser persona física u organización de la sociedad civil) quien estará encargado de recabar firmas, solicitar inscripción y recibir cualquier tipo de notificación respecto a la iniciativa en proceso de dictamen.
  • Se propone establecer como requisito para avalar una iniciativa ciudadana ser ciudadano mexicano en pleno goce de sus derechos civiles y políticos al momento de firmar la propuesta.
  • Para ser representante de una iniciativa ciudadana se pide el mismo requisito de ser ciudadano en pleno goce de sus derechos civiles y políticos, en el caso de que sea una Organización de la Sociedad Civil quién promueva la presentación de una iniciativa ciudadana, ésta deberá cumplir con lo dispuesto por la Ley de Fomento a las Actividades de la Sociedad Civil.
Las Cámaras que conforman el Congreso de la Unión, no debe ser vista como un foro lejano al ciudadano, por el contrario debe transformarse a fin de generar un acercamiento real con la ciudadanía, en ese sentido regular la iniciativa ciudadana será un primer paso para hacerlo. Las instituciones políticas no conseguiremos mayor confianza ciudadana si no nos modernizamos, si no permitimos la apertura de los procesos de deliberación y toma de decisión a los que han delegado en nosotros el rumbo del País, incluir la visión ciudadana abonará no sólo en una democracia más solida sino en una ciudadanía fuerte. Por lo expuesto, y con fundamento en lo dispuesto en los artículos 71 fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; así como los artículos 8° numeral 1, fracción I, 164 numeral 1, 169, 171 y 172 del Reglamento del Senado de la República, sometemos a la consideración del pleno de la Cámara de Senadores, el siguiente proyecto de:

Decreto

Por el que se adiciona el Título Quinto, Capitulo Único a la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, para quedar de la siguiente forma: Artículo Único. Se adiciona el Título Quinto, Capitulo Único a la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, para quedar como sigue:

TITULO QUINTO

De las reglas comunes a las Cámaras respecto a la iniciativa Ciudadana

CAPÍTULO ÚNICO

ARTÍCULO 136. Las Cámaras del Congreso de la Unión establecerán los procedimientos aplicables para dar trámite a las iniciativas a las que se refiere la fracción IV, del artículo 71 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; deberán incluir a la ciudadanía en cada una de las etapas del procedimiento que determinen en sus respectivos reglamentos. ARTÍCULO 137. Se considera como iniciativa ciudadana aquella que cuenta con el aval de un número equivalente, por lo menos, al cero punto trece por ciento de la lista nominal de electores. Para avalar una iniciativa los ciudadanos deberán estampar, de manera autógrafa, su firma, nombre y número de credencial de elector al final de la misma. Las iniciativas a las que se refiere el presente título deberán contar con un representante que sea ciudadano mexicano en pleno goce de sus derechos civiles y políticos, o por organizaciones de la sociedad civil legalmente constituidas, en los términos que señalen los reglamentos de cada una de las Cámaras del Congreso. ARTÍCULO 138. El Instituto Federal Electoral informará de manera oficial dentro de los primeros quince días del primer mes del año cuál es el número equivalente al cero punto trece por ciento de la lista nominal de electores. Las Cámaras que integran al Congreso de la Unión tomarán como referencia dicho número para admitir a trámite las iniciativas ciudadanas que se le presenten. ARTÍCULO 139. Las Cámaras tienen la facultad de establecer los procedimientos de verificación del aval ciudadano, a efecto de convalidar las firmas que acreditan la presentación de una iniciativa ciudadana. El Instituto Federal Electoral coadyuvará en todo lo necesario a las Cámaras del Congreso para convalidar las firmas que avalen una iniciativa ciudadana en los términos que señalen los reglamentos de cada una las Cámaras. ARTÍCULO 140. Las Cámaras del Congreso tendrán la obligación de difundir mediante todos los canales informativos que tengan a su disposición tanto el procedimiento para presentar una iniciativa ciudadana como el número de firmas necesario para que pueda ser presentada una iniciativa ciudadana. ARTÍCULO 141. Las Cámaras del Congreso buscarán que el procedimiento que establezcan para dar trámite a las iniciativas a las que se refiere este capítulo facilite y no entorpezca el ejercicio del derecho que tiene la ciudadanía de iniciar leyes. ARTÍCULO 142. El plazo para dictaminar la iniciativa ciudadana es de 30 días hábiles a partir de su presentación, prorrogables de conformidad con la normatividad de cada una de las Cámaras. ARTÍCULO 143. La Mesa Directiva de cada una de las Cámaras del Congreso de la Unión establecerán y harán públicos los recursos de apoyo técnico que pondrán a disposición de la ciudanía para la elaboración de iniciativas ciudadanas, con el fin de que éstas cuenten con los elementos técnicos y formales al momento de ser presentadas en la Cámara que la ciudadanía elija como de origen. ARTÍCULO 144. Una vez presentadas, las Cámaras del Congreso darán difusión a las iniciativas ciudadanas mediante todos los canales informativos que tengan a su disposición.

Transitorios

Primero. El presente Decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación. Segundo. El Instituto Federal Electoral, en los quince días siguientes de la publicación del presente decreto, deberá remitir de manera oficial a las Cámaras del Congreso cuál es el número equivalente al cero punto trece por ciento de la lista nominal de electores. Tercero. Las Cámaras del Congreso tendrán 60 días hábiles, a partir de la entrada en vigor del presente decreto, para realizar las adecuaciones reglamentarias necesarias a fin de hacer operativala iniciativa ciudadana.

México, Distrito Federal, a 21 de febrero de 2013.

Atentamente

Senadora Marcela Torres Peimbert

Sen. Javier Corral Jurado

Sen. Ernesto Ruffo Appeal

Sen. Héctor Larios Córdova

Sen. Daniel Gabriel Ávila Ruiz

Sen. Manuel Camacho Solís

Sen. Laura Angélica Rojas Hernández

Sen. Alejandro Tello Cristerna

Sen. Roberto Armando Albores Gleason

Sen. Jorge Luis Preciado Rodríguez

Sen. Arely Gómez González

Sen. Pablo Escudero Morales

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